PAREJAS DESECHABLES MANTENIENDO VIVA Y EXPANSIVA LA LLAMA DEL AMOR Gildy Bardavid Capítulo VII continuación

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PAREJAS DESECHABLES MANTENIENDO VIVA Y EXPANSIVA LA LLAMA DEL AMOR Gildy Bardavid Capítulo VII continuación

LIBERANDO EL DOLOR

Fernando ya estaba en la última etapa de su enfermedad. Ya no podía siquiera sentarse en la cama. Ya no había ilusión, ya no había esperanza de nada. Todo lo que podía hacerse ya se había hecho… Ross, su hermana, entró como todos los días, tratando de dar ánimo, de transmitir una chispa de alegría dentro de la negrura de la escena moribunda de aquella habitación.

Fernando le pidió agua. Ross abrió las sábanas, y al sostenerlo por la espalda se dio cuenta que debajo de él había un charco de sangre, que seguía saliendo sin resistencia, sin dolor. Parte de la piel se había desprendido del cuerpo, dejando al descubierto los huesos donde ya ni siquiera había músculo. Ross supo que este era el final; y tratando de actuar serenamente, aguantando el llanto, siguió dándole agua, que se iba vaciando por la espalda transformada en color rojo. Minutos después, Fernando logró la transición, apoyado por los brazos amorosos de su hermana. Él tenía apenas 23 años de edad.

-Ni siquiera en ese momento- me dijo Ross, quien ahora era mi paciente, -me di el permiso de llorar. Todo el año que duró la etapa final del SIDA, estaba dispuesta a ayudarlo. Esa fue mi misión.

Seis años después de que su hermano falleció, Ross estaba envuelta en una depresión terrible que le estaba extinguiendo toda su vitalidad Ahora, llorando en sesión, Ross se estaba dando el permiso de liberar el dolor que llevaba 6 años reprimiendo. Yo ahí, junto a ella, la escuchaba con empatía, la comprendía. El llanto decía más que cualquier palabra. Llorar era una forma de drenar la pus acumulada dentro de sus emociones reprimidas. Después de varias sesiones, Ross comenzó a recuperar su alegría natural, que había estado comprimida, apachurrada, apagada y olvidada debajo de todo este dolor reprimido.

-Yo quería mostrarme fuerte, transmitir a todos valor; ¡pero precisamente lo que tengo que aprender de Fernando es el valor! Él logró tener el valor de vivir aceptando su situación, sin protestaríashowimage, sin resistirla…. ¡sin dolor!… y yo que me resistí siempre a sentir el dolor que realmente sentía,¡cómo sufrí!

Cuando en una herida se forma pus y esta obstaculiza el flujo de sangre, duele. Cuando se drena la pus y se elimina la infección, la sangre vuelve a fluir normalmente y deja de doler. Emocionalmente sucede algo similar. No dejar fluir hacia afuera el dolor, evitarlo, negarlo, reprimirlo, no nos cura. Dejándolo salir con la ayuda de una persona debidamente entrenada, se puede liberar la pus e infección emocionales. No podemos recuperar al ser querido que ha fallecido o se ha ido, pero tampoco debemos dejarnos morir en vida después de su pérdida.

Es necesario tomar responsabilidad para curar nuestras heridas emocionales, sean éstas de cualquier tipo: ¿Se han alejado de ti personas que has amado? ¿Has sido tratada(o) agresiva e irrespetuosamente? ¿Has perdido respeto por ti mismo(a)? ¿Te has sentido fracasado(a)? Todo esto causa dolor emocional; y al no saber cómo manejarlo, tratamos de olvidarlo, negarlo, reprimirlo, pero el dolor emocional reprimido causa dolor físico y enfermedad, de la misma manera que la energía se solidifica en materia. Pero se puede revertir el proceso. La materia puede transformarse en energía; y así puede liberarse el dolor emocional solidificado en dolor físico, así como el hielo se transforma en agua y ésta en gas.

Fluye con la vida, no crees resistencias

Fluye con la vida, no crees resistencias


La vida es un eterno fluir, pero nosotros atoramos los flujos con nuestros temores y dolores emocionales, con nuestras culpabilidades, con el “deber ser” de una educación reprimida. No hemos aprendido cómo vivir fluidamente el momento presente. En nuestra sociedad damos premios a los ganadores, valorando los logros y no el proceso. Hemos aprendido a funcionar con planes y objetivos, y hemos olvidado gozar del momento. Al atravesar la educación y estructuras dentro de las que desde chicos hemos sido canalizados, hemos olvidado quiénes somos y a qué vinimos.

A pesar de que estamos muy lejos de fluir con el ritmo natural, la vida, sabiamente nos sigue enseñando que un bebé tarda nueve meses en el vientre por más que lo queramos tener ya en brazos. La semilla llegará a ser un árbol y dará frutos si no obstaculizamos su camino, si la apoyamos en su proceso. El bebé llegará a ser un adulto productivo y responsable, libre y feliz, si no se obstaculiza su camino, si se le apoya física, mental y emocionalmente en su libre fluir, así como el río tiene un flujo natural y constante. Si se obstaculiza éste, tratará de fluir por otros caminos, abriendo nuevas brechas, pero su cauce irá perdiendo fuerza al dividirse.

Para no fragmentar nuestra fuerza, cuando una pareja, un hijo se han alejado y sentimos dolor emocional por la pérdida, más vale sanar la herida antes de que la vida nos quite toda oportunidad de reconciliación. El alejamiento de alguien muy querido es a veces tan o más doloroso que la muerte.

El dolor reprimido de Ross fue tan comprimido durante años, que su flujo de vida se estaba apagando. El río de felicidad ya no corría por sus venas. Eliminando la represión, el cauce del río se volvía a llenar con el flujo de su fuerza vital reenergetizada y canalizada positivamente; y la pérdida de su hermano le enseñó finalmente una de las lecciones más importantes de su vida: a comenzar a fluir con el momento presente, sin atorarlo. Revitalizó sus anhelos y sus sueños; y el río de su vida está siendo nuevamente orientado en su cauce natural.

Decide fluir para liberar tu dualidad

Decide fluir para liberar tu dualidad

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2017-07-21T00:40:59+00:00February 21st, 2014|

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