PAREJAS DESECHABLES MANTENIENDO VIVA Y EXPANSIVA LA LLAMA DEL AMOR Gildy Bardavid Capítulo VIII

//PAREJAS DESECHABLES MANTENIENDO VIVA Y EXPANSIVA LA LLAMA DEL AMOR Gildy Bardavid Capítulo VIII

PAREJAS DESECHABLES MANTENIENDO VIVA Y EXPANSIVA LA LLAMA DEL AMOR Gildy Bardavid Capítulo VIII

VIII RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS

ENTRE GANAR Y PERDER

En todas las relaciones humanas los conflictos son inevitables, simplemente porque cada quien tiene sus necesidades. Los conflictos contienen las semillas tanto de la destrucción, causando que dos personas se alejen, como las semillas de la unión, para que la pareja se acerque con más entendimiento, amor e intimidad. Esto depende de la manera en que los enfrentemos.
Generalmente uno de los dos “gana” y el otro “pierde”. Uno tiende a imponerse y el otro se siente obligado a conformarse. Sin embargo esto es muy perjudicial ¡PARA AMBOS! El que “gana” puede sentirse contento y satisfecho, pero si gana a expensas de que el otro tenga que ceder a la fuerza y reprimir ó negar sus necesidades ó valores, realmente no está ganando. Puede estar causando resentimiento, que tarde ó temprano se manifestará en algún problema de salud ó creando nuevas dificultades similares.
Es por esto que muchas veces tendemos a evitar los conflictos. ¿Cómo poder enfrentarlos de modo que ninguno de los dos “pierda”? Con un ejemplo podemos clarificar la idea:
Elías constantemente llega tarde a comer. Él quiere que se le atienda a la hora que llega porque tiene que regresar cuanto antes a la oficina; y Debby se opone iracundamente a esto porque teniendo que atenderlo a la hora que se le ocurra llegar, ella tendría que sacrificar sus propios planes y citas de la tarde.
Si en este caso Elías es machista, él se impone; y si la autoimagen de Debby es pobre, ella cede eventualmente su vida y sus metas personales para atenderlo. Si la mujer es la que domina, él se tendrá que ajustar. ¿Se te ocurre otra alternativa?
Cuando nos enfocamos en las posibles soluciones, quizá no habría otra opción: O gano, o pierdo. Pero si tratamos de entender las necesidades de ambos, pudiéramos encontrar una diversidad de posibles soluciones que satisfagan las necesidades de ambos. Teniendo una comunicación abierta, sincera, positiva, podemos llegar a encontrar éstas.
¿Qué necesidades tiene la pareja en este caso?
-Mis hijos tienen clases en la tarde a las que tienen que llegar a tiempo y por atender a Elías cuando llega, muchas veces han faltado ó han llegado tarde; y las clases de los niños son importantes para ellos. Cuando no tienen clases, yo aprovecho esas tardes para adelantar en mi trabajo, ó a veces también tengo citas fuera de casa. No puedo estar disponible para mi marido a toda hora.
Escuchando con paciencia y mostrando interés, Debby profundiza en sus necesidades:
-Yo creo que es muy importante la convivencia familiar; y siento que Elías le da poca importancia a esto al llegar tarde a comer. Este hecho muestra que somos poco importantes para él.
– Yo quisiera llegar a tiempo, pero mis citas a veces son hasta el otro extremo de la ciudad. A veces el tráfico es muy pesado, ó hay quien no te recibe a la hora de la cita.- dice Elías. -No tenemos la afluencia económica para que yo coma en la calle a la hora que termino mis citas, y por más que planeo mis citas para poder llegar a tiempo a comer, muchas veces no se puede.
-¿Qué otras necesidades tienes?
Esta es una pregunta que muestra la disponibilidad de escuchar. Si no existe este factor, sería prácticamente imposible llegar a acuerdos. Elías profundiza en sus propias necesidades:
-Me siento muy presionado a ganar dinero. Encuentro constantemente hostilidad, barreras, contra-intenciones; y llegar a casa a mitad del día representa para mí una oportunidad de recargar mis pilas, pero cuando aquí me reciben con quejas y mal humor, termino frustrado, agotado.
Elías nunca le había expresado a Debby que ella lo llenaba de energía con su amor. Él mismo no estaba consciente de esto, pero al tener la oportunidad de sentirse escuchado, comprendido y tomado en cuenta, SUPO claramente que esta era una de sus necesidades principales; y Debby se sintió muy honrada y halagada al saber esto, ya que al tener que atender a su marido a la hora que él llegaba, se sentía devaluada, invalidada, protestaba que su marido no le daba la importancia que ella quería tener como esposa, madre y profesionista.
¿Podría Elías sentirse satisfecho si Debby le diera amor y atenciones en algún otro momento del día cuando no puede llegar a tiempo a comer debido a un percance de su trabajo? ¿De qué maneras pudiera darle Elías el respeto y la libertad que Debby necesita para autorealizarse? Hay otras maneras de tener la convivencia familiar que todos quieren tener cuando no le es posible a Elías llegar puntualmente a comer?
Haciéndoles estas preguntas y tomando en cuenta estas necesidades básicas de ambos, pudiera haber una diversidad de soluciones en donde las necesidades de todos sean tomadas en cuenta.
Lo importante de este enfoque es NO DAR SOLUCIONES HASTA QUE LAS NECESIDADES DE AMBOS ESTÉN BIEN CLARAS.

Después de aclarar las necesidades reales de ambos es fácil llegar a soluciones mutuamente aceptables. Elías y Debby llegaron a soluciones muy particulares que no vale la pena mencionar, pero después de hablar acerca de este conflicto, se sintieron ambos mucho más unidos, aceptados, respetados y libres, con grandes deseos de llenar las necesidades de su pareja. De esta manera indirectamente llenaban las propias.

Los conflictos son inevitables entre los seres humanos

Los conflictos son inevitables entre los seres humanos

EXPECTATIVAS

Muy pocas veces o nunca se desarrolla un matrimonio sin atravesar crisis. No hay nacimiento de conciencia sin dolor.
Carl Jung

Cuando las expectativas no están claras en cualquier relación, es natural que surjan conflictos que muchas veces se complican con sentimientos de rechazo, rencor, resentimientos, etc. Veamos el caso de una pareja:

Poco después de casarse, Hugo y Lety dejaron de sentir la energía eléctrica que los había unido en su noviazgo. Ya no había el mismo amor. Los detalles faltaban. La chispa de amor en las miradas brillaba por su ausencia. ¿Dónde habían quedado las ilusiones y esperanzas, sus sueños de tener un matrimonio feliz dejaban de existir y en su lugar comenzó a haber un vacío que crecía a medida que no eran satisfechas las necesidades de amor. Ya no había el deseo de darle un momento de satisfacción a la pareja y comenzaron las expectancias de cómo el otro debía satisfacerlo y no lo hacía. Comenzó la típica lucha de poder en la que “No hago lo que tú quieres si tú no haces lo que yo necesito”, lo cual envuelve a la pareja en un círculo vicioso aparentemente sin salida-

-Desde que llego a casa no me siento bien recibido- me dijo é.
-¿Qué esperas cuando llegas?- le pregunté a él en la primera sesión de terapia privada que le di.
-Lo que es natural, que le dé gusto verme.
-¿y cómo notas que no le da gusto verte?
-Bueno. No me viene a saludar.
-¿Y qué sientes si no te viene a saludar cuando llegas?
-Bueno, pues que está enojada conmigo, que no le da gusto que llegue.

Las mismas preguntas le hice a ella en privado para captar sus expectancias.
-Cuando él llega ni siquiera saluda.
-¿Y qué sientes cuando llega y no te saluda?
-Eso significa que ya no le importo

Ella esperaba que quien llega a casa, saluda y él esperaba que quien está en casa debe llegar a saludar a quien llega. Les hice ver lo que ambos esperaban, poniendo énfasis en la consecuencia de esto y en los sentimientos de rechazo que surgieron. Era natural que después de este frio encuentro al término de un pesado día de trabajo les quedaba poco interés por nutrir la relación.

Estos sentimientos de rechazo, dolor, enojo, resentimiento, se habían vuelto tan sólidos entre ambos que ninguno de los dos pudo trascenderlos. Sin embargo, al aclarar sus expectativas, la tensión cedía. Comprendieron las diferencias en lo que cada uno de ellos esperaba y volvieron a fluir los sentimientos de cariño. El resultado al bajar la guardia de sus expectativas fue el siguiente: Ella comenzó no solo a recibirlo, sino también a atenderlo y consentirlo, dándole mucho más de lo que él esperaba; y él comenzó a detectar los deseos de ella, queriendo satisfacerlos, no porque ella se los pedía, sino porque a él le daba gusto satisfacerlos, y descubrieron que cuando más cariño y atenciones recibían era cuando más daban, no cuando más esperaban.

-Es paradójico, pero al saber que mis expectativas son mías, no trato de hacer al otro responsable de satisfacérmelas y queriendo sin quererlo, conduciré a otro a tratar de darme el gusto que yo deseo, pero sin esperarlo. Esto llegará como un delicioso regalo de amor, que estaremos dispuestos a corresponderle a nuestra pareja, pero en una magnitud superior. Esta es una manera de acrecentar los sentimientos de cariño, la felicidad y el amor conyugal.

Esto se reduce a una frase que valdría la pena aclarar con tu pareja después de liberar los sentimientos de rechazo que la lucha de poder genera en la relación: ¿Qué esperas de mí? Si me lo aclaras sin esperarlo haré todo lo posible para dártelo a manos llenas y con todo mi amor. Hazle la pregunta a tu pareja. Espera sin esperar y da sin esperar recibir algo a cambio y observa los resultados. ¡Inténtalo

Conversar soluciona muchos conflictos irreales

Conversar soluciona muchos conflictos irreales

! Vale la pena.

¿QUÉ ES LO QUE VERDADERAMENTE NECESITAS?
¿Cómo se logra un matrimonio feliz? Esta es una pregunta que todo hombre y mujer se pregunta…Yo creo que la respuesta se puede encontrar en el descubrimiento mutuo de la necesidad más profunda de la personalidad del otro, y en la satisfacción de esa necesidad.
Pearl S Buck

Lo que esperamos que otro haga por nosotros se basa principalmente en nuestras necesidades y deseos; y normalmente nuestra pareja sabe poco acerca de éstos; y por esta razón, nuestras expectativas son un tanto viles. Sirven para evaluar al otro, pero nuestra pareja no sabe bajo qué puntos de referencia lo estamos juzgando.
Lo que resulta de esto son discusiones y malentendidos, sentimientos lastimados y una lucha de poder en la que ninguno quiere “perder”, pero ninguno sabe cómo “ganar”, ya que realmente no se gana a costa del otro sino junto con el otro.
Veamos un ejemplo:
Rosi se quejaba de la mala memoria de su marido, pero Alberto no aceptaba esto.
– Soy abogado- decía. -¿Sabes cuántos miles de incisos dentro de las leyes debo de memorizar?
– ¿Qué cosas se olvida Alberto?, le pregunté a Rosi en una sesión de terapia con su pareja. Si ella estaba molesta con él acerca de esto, seguramente no era su imaginación. Era parte de su experiencia.
– Se olvida de cosas que le pido, de citas que tenemos, de detalles que le platico.
– ¿Cómo sientes cuando hace eso?
– Siento que no le importo, que no me quiere. Quisiera sentir que piensa en mí, que soy tan importante para él como su trabajo.
Al saber esto, Alberto bajó la guardia de sus reacciones defensivas. Esto era algo muy personal de ella. Al estar hablando acerca de necesidades y deseos, ya no se trataba de ganar ó perder, sino de comprender.. También íbamos a escuchar los deseos y necesidades de él..
Le pedí a Rosi que escribiera concretamente una lista de cosas que su marido podría hacer para sentirse querida e importante. De esta manera se iban a desenterrar las expectativas que ella tenía y que él protestaba en forma de olvido, lo cual fue la queja original de ella. Les aclaré que por el hecho de enlistarlas, él no iba a tener que responder a ellas a la fuerza.
La lista fue la siguiente:
1) Quisiera que apartes una noche a la semana para salir conmigo.
2) Quisiera que me presentes con tus compañeros de oficina cuando vaya ahí a comer contigo el jueves.
3) Quisiera que me des un regalo especial cuando sea mi cumpleaños, en el que me dé cuenta que piensas en mí.
4) Quisiera que me hables por teléfono algunas veces a la semana desde la oficina, para saber que piensas en mí.
5) Quisiera que ya no te vayas a dormir al otro cuarto en las noches, y que durmamos juntos todas las noches.
Alberto tenía que ordenar esta lista de acuerdo a lo que le costaba más trabajo poder cumplir; y resultó, como en la mayoría de los casos, que a lo que se resistía más era lo que el otro más deseaba.
En este caso, Alberto no sabía que a su esposa le gustaría salir entre semana. A él le agradó esto, y fue fácil cumplir el deseo de Rosi. Presentó a Rosi con sus compañeros de oficina el día que ella fue a comer y planeó darle un regalo especial el día de su cumpleaños. Agradeció que ella mencionara estos puntos antes de que ella quedara inconforme bajo expectativas que él no conociera, ya que en este caso, sería difícil complacerla.
Sin embargo Alberto se resistió a complacerla en el último punto. Ya no quería dormir en la misma recámara que Rosi, porque muchas veces se levantaba a trabajar ó a leer en la noche, y la despertaba. Dormir con ella reducía su libertad.
Para Rosi, el hecho de que su marido se durmiera en la otra recámara era el mayor signo de rechazo, y lo que más deseaba era dormir a su lado, para saber que él seguía amándola.
La mayor queja de Alberto era que Rosi lo juzgaba demasiado. Sentía que siempre lo estaba criticando y necesitaba ser reconocido tal cual era; y en uno de los principales ítems de su lista pedía recibir de ella algún reconocimiento o comentario positivo, al menos una vez al día. Buscando al menos algo positivo en él, ella descubriría más de una cualidad en él; y eventualmente ella se daría cuenta de la forma crítica como lo trataba.
Responder en estos dos puntos a lo que su pareja pedía no fue fácil para ninguno de los dos, pero se volvió más sencillo cuando ambos tomaron responsabilidad por sus propias necesidades y dejaron de esperar que el otro respondiera por uno.
Cuando Rosi comprendió las razones por las cuales Alberto dormía en otra recámara, supo que ésta no era una manera de rechazarla, sino de llenar la necesidad de él de trabajar sin despertarla. Al saber que él tenía la necesidad de ser reconocido, prefirió enfocar su atención buscando lo positivo en él, en vez de criticarlo. Esto suavizó la resistencia de él; y ahora deseaba gozar de más momentos íntimos con su esposa, estar más tiempo a su lado, dormir con ella. Notó que a ella no le importaba que él se levantara a media noche a trabajar. Durmiendo con él se sentía amada y satisfecha.
En vez de esperar algo del otro, la atención de ambos se volcó en satisfacer a su pareja. Dejaron de haber las constantes críticas, cesó la lucha de poder, en la que “yo no hago lo que tú me pides si tú no haces lo que yo necesito”; y comenzaron a haber más muestras de cariño entre ambos.
De esta manera, la relación matrimonial estaba sanando heridas profundas que ambos tenían desde la niñez: En ella, la necesidad de recibir cariño era muy grande, ya que sus propios padres siempre habían sido muy fríos entre sí y con ella; y precisamente este era el rasgo de su marido que más le dolía, ya que constantemente rozaba su propia herida interna.
En el caso de él, sus padres eran muy críticos. Alberto recordaba pocos incidentes en los que ellos habían reconocido en él alguna cualidad ó algún logro; y los rasgos críticos de ella eran lo que más rozaba sus propias lastimaduras.
De esta manera comenzaron a darse cuenta que su “niño interior” estaba sanando .El satisfacer mutuamente sus necesidades, se sentían más llenos, más íntegros y completos, con mucho más amor, el cual fluyó de una manera más natural hacia su pareja.
Sanaron sus propias heridas internas al tratar de satisfacer a su pareja; y paradójicamente, cuando más beneficio recibieron fue cuando más daban al otro lo que éste necesitaba, y no cuando más esperaban del otro.

Que esperas de tu pareja?
QUIÉN ES EL QUE DEBE CAMBIAR?

En la terapia a pareja es muy común escuchar a ambos quejarse de lo que el otro debería cambiar, pensando que si el otro cambia, la relación funcionaría mejor. Es muy raro escuchar: “Si yo cambiara este rasgo ó actitud en mí, la relación funcionaría mucho mejor.” Es más fácil exigir que el otro cambie, que estar en la disposición de cambiar.

Toda relación, especialmente la relación padre-hijo, de amistad, de pareja, nos ofrece retos. Es imposible estar de acuerdo en todo, y lo que normalmente tendemos a hacer es tratar de cambiar al otro, pero esto muestra precisamente una limitante personal en nuestra capacidad de aceptar y amar incondicionalmente a nosotros mismos y al otro.

Paula se ponía frenética con Jack cuando él llegaba tarde a casa. Había estado a punto de divorciarse cuando descubrió que Jack estaba teniendo una relación con otra mujer. En ese tiempo Jack solía llegar tarde, y ahora que él volvía a llegar tarde constantemente, Paula se sentía justificada de enojarse tanto. Paula se sentía bombardeada por los recuerdos de aquélla época, después de la cual habían atravesado un período muy difícil y conflictivo, pero habían logrado salvar su relación y evitar el divorcio.

Jack se molestaba ahora con Paula cuando ella se enojaba por no confiar en su promesa de no volver a engañarla, pensando que cambiando la actitud acusadora de ella, cesaría este tipo de conflictos; pero esta manera de manejar el asunto, no estaba más que causando más desconfianza en Paula y perjudicando la relación. Cada vez llegaba más y más tarde porque quería evitar las escenas de celos. La relación volvía a sangrar. Jack pedía confianza y Paula pedía que Jack cumpliera. Ambos estaban concentrados en las fallas del otro y justificaban las propias, incrementándose así sus propios temores con respecto a la relación y creando más y más distancia entre sí.

En vez de tratar de cambiar al otro, cuando nos concentramos en observar que las molestias y críticas contra el otro muestran nuestros bloqueos personales. Cuando tratamos de trascender nuestros miedos, celos, nuestros deseos de poseer y controlar al otro para evolucionar a través de ellos, en vez de obsesionarnos en cambiar al otro, la relación da un giro positivo, y deja de estancarse en quejas, críticas, y les da a ambos la posibilidad de superarse.

Cuando uno de los dos se permite cambiar, no porque el otro se lo pide ó exige, sino porque percibe el cambio como una oportunidad de mejorar, el resultado es un mayor acercamiento y cariño en la pareja. Esto se debe a un hecho fundamental: Como seres humanos, uno de nuestros mayores deseos es sentir la libertad de ser. Esto incluye la libertad de ser lo que somos, lo que queremos ser, y la libertad de cambiar lo que queremos cambiar. Si gozamos de esta libertad, paradójicamente sentimos precisamente el deseo de ampliar nuestra capacidad de ser, modificando los aspectos limitantes en nuestra personalidad, para poder ser mucho más de lo que ahora tenemos la capacidad de ser.

Uno de los principales objetivos de la mayoría de nosotros en cuanto a una relación es sentirse aceptado, querido, no para atorarse en las fallas, sino para sentirse libre para evolucionar en las áreas que uno desee evolucionar. Pensar al revés: que no aceptar al otro será el motivo para que éste cambie, sólo traerá más conflictiva y tensión a la relación.

Durante la terapia, cuando Jack se dio cuenta que en vez de tratar de cambiar la actitud de Paula, lo que la relación necesitaba era más amor, su actitud cambió. Ahora comienza a nutrir la relación con más detalles hacia su esposa y con más muestras de cariño, que le hacen ver que él la ama, aún si llega tarde por cuestiones de trabajo. Las escenas de celos han disminuido enormemente. Después de todo, ¿qué es lo que una pareja, un hijo, una amistad quiere saber? Que es amada y respetada por lo que ES.
Si quieres ser amado, ama, y sé amoroso.
Benjamín Franklin
Si quieres recibir amor, da amor

Comentarios

comments

2017-07-21T00:40:50+00:00February 22nd, 2014|

About the Author: